Creo que fue una especie de herencia que mi madre recibio de alguna tia vieja que ya se habia decidido pasar a mejor vida, pero que habia dejado en haber de herederos junto con: algun que otro taper, vajillas de porcelana que no se podian usar, o solamente en casos especiales ( osea "nunca" )valijas llenas de papeles y fotos de gente que nadie llego a conocer mas bien por una cuestion de existencia, ya estaban muertos antes de la guerra grande, recortes de diarios, ropa, algunas alahas con mas valor sentimental que otra cosa (bunca supe hatsa hoy almenos porque las tias siempre tenian valijas debajo de la cama llenas de cosas. Cualquiera diria que se habian viajado todo, pero despues supe que nunca llegaron a la estacion de autobuses que quedaba enfrente al cementerio central. Hablo de las valijas.
Bueno, la orquidea vino para quedarse junto con todo lo demas y con ella la obstinacion de mama en esperar pacientemente su florecimiento.
Le hizo una maceta de un pedazo de madera de ceibo que ella misma tallo, lo que la posicionaba en ventaja frente a las demas plantas que teniamos.
Era la unica en maceta de ceibo, las demas?, con simples tarros redondos de dulce de membrillo que agujereados en el fondo filtrarian de lo mejor el exceso de agua , era mas que suficiente para abrazar a cualquier transplantada recien llegada sin exepcion.
Pero la dichosa orquidea apesar de los cuidados y" privilegios" recibidos, nunca se le dio por echar una flor.
Cuando ibas al patio trasero, ya sea porque tenias visita y habia que darles el tipico "tour" por la casa, o porque tenias que sacar la basura ambas tareas igaulmente tediosas y esta ultima adjudicada por excelencia a quien escribe) te la "topabas" ahi, justamente enfrente tuyo, expectante , a la altura de los ojos , era imposible no verla en su miseria. Como emblema fortuito, como un recordatorio perpetuo de lo disfuncional de nuestra familia ella era con su ausencia de frutos.
Pero habia temporadas en que reverdecia con un "vicio tremendo" ( dijiera mama)pero como siempre sin flores..
Otras se quedaba chiquita casi atrofiada tanto que las hojas no asomaban por el borde de la madera de ceibo, dando la impresion que colgabamos una maceta vacia por gusto.
Decia mi vieja:, "Es que florecen cada 7 anios"como dandose animo a ella misma...
Quiza era como aquella cosa de romper un espejo , son 7 anios de mala suerte ( pensaba yo) quiza esto es igual.
Parece que en Salto " Todo es cada 7 anios, (70 veces 7, 7 dias de la semana, 7 pecados capitales, 7 secretos que nadie sabe (supongo que somos socialmente cabalisticos).
En fin, hasta que una dia que no recuerdo bien en cual de los anios de espera, se que fue en una de las temporadas intermedias entre el vicio tremendo y el macetero sin hojas que aparecio una flor de color fuxia, super fuxia pero igual de diminuta...
Ya para entonces mama no se acordaba de que tenia esa orquidea, que por cierto ya no tenia la maceta de ceibo y que se habia quedado olvidada entre los robustos helechos ya bien adaptados a los tarros de membrillo oxidado y algunos crisantemos purpuras, que crecian silvestres sin cuidado ni culpa por ahi...


Sabés que escribís muy bien , no?
ResponderEliminarEsta crónica está exelentemente contada.
Me encantó.
n.